Enviado por David Benavides Velázquez | 2 Comentarios
Mouriño: Accidente o corrupción
De acuerdo con la versión oficial, la caída del Learjet en el que murió el secretario de gobernación el 4 de noviembre de 2008 se debió a una estela de turbulencia y a la probable inexperiencia del piloto, al que se le dieron funerales de estado. El discurso oficial pretende elevar como héroes a los que iban en el Learjet y le presta poca atención a los muertos en tierra. Se ignora a las víctimas inocentes y se premia a los victimarios. Para que esto no vuelva a suceder es urgente que se analicen los hechos con frialdad y que se reconozcan las culpas de cada culpable.
La trascripción notariada de lo que se dijo en la nave durante los últimos segundos de vuelo indica que el piloto pasó el mando al copiloto. ¿Tiene sentido hacer eso? Habrá quien diga que la información es falsa y que se trata de una maquinación para no decirnos la verdad, pero, de ser así, la verdad sería menos incómoda para la clase gobernante que esta supuesta mentira de ellos. Los políticos suelen mentir, pero no para quedar como idiotas. Es la verdad y no la mentira la que los hace quedar así. Con la versión oficial el gobierno reconoce su propia ineptitud. El sistema no fue capas de poner la vida de su secretario de gobernación en manos de un piloto bien entrenado. El reporte preliminar de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes revela las últimas palabras en la nave con la aclaración de que “si la transcripción o alguna de sus partes son sacadas de su contexto pudieran ser mal interpretadas”, y que no se debe sacar conclusiones o interpretaciones usando esta transcipción como única fuente de información.
00:46:13 UTC:
- PILOTO: Órale, la turbulencia de este
- COPILOTO: Ay güey
- (Sonido similar a la alarma de desconexión del piloto automático, normal cuando es desconectado por alguno de los pilotos)
- PILOTO: Ay cabrón
- MICRÓFONO AMBIENTAL EN CABINA: Que pasó Moti
00:46:18 UTC:
- COPILOTO: Ay cabrón (expresión que refleja mucho esfuerzo)
- PILOTO: Ay, ay (expresión que refleja mucho esfuerzo)
- PILOTO: Álvaro (copiloto) que hacemos Álvaro (expresión que refleja mucho esfuerzo)
- COPILOTO: (Expresión ilegilbe que refleja mucho esfuerzo).
- MICRÓFONO AMBIENTAL EN CABINA:
- COPILOTO: (Expresión ilegible que refleja mucho esfuerzo)
- MICRÓFONO AMBIENTAL EN CABINA: (Voces ilegibles que reflejan esfuerzo)
- MICRÓFONO AMBIENTAL EN CABINA: (Sonido similar a la alarma del alertador de altitud)
- COPILOTO: Déjamelo, déjamelo, déjamelo, déjamelo (expresión que refleja autoridad)
- PILOTO: Tuyo Álvaro (aparentemente se transfiere el control del avión al copiloto)
- (Aparentemente) PILOTO: Hijo de tu puta madre (expresión que refleja mucho esfuerzo)
- (Aparentemente PILOTO): Nooo Álvaro
- MICRÓFONO AMBIENTAL EN CABINA: (Sonido similar a la alarma de alertador de altitud)
- MICRÓFONO AMBIENTAL EN CABINA: GPWS, Terrain, terrain
- (Aparentemente) COPILOTO: Diosito
- MICRÓFONO AMBIENTAL EN CABINA: Gritos varios
00:46:30: Impacto.
Con todo respeto para el piloto, su conducta se parece a la de un alumno copiando en el examen. Aunque parezca de mal gusto criticar a los muertos, es necesario hacerlo para no volver a caer en el mismo agujero. El piloto quiso copiar en el examen y reprobó. El piloto tronó en lo que resultó ser su examen final. Lo malo es que se llevó entre las patas a víctimas inocentes.
Cuando un alumno que copia logra graduarse con honores la culpa no es sólo suya, sino también de los maestros “barco”. En este caso hay que preguntar cómo fue que un piloto sin la debida preparación llegó a controlar el Learjet en el que viajaba Mouriño. De acuerdo con noticias de Milenio, los servicios del piloto se contrataron por licitación pública y para quienes hemos visto lo que son las licitaciones en México no se necesitan más explicaciones. La licitación no es para que quede el mejor, sino para obstaculizar el camino del mejor y dejar llegar al que recibió el dedazo. Un sin fin de trámites se revisa sin importar la calidad de lo que se va a contratar. Un detallito fuera de lugar basta para descalificar a alguien sin que eso tenga que ver con la calidad de los bienes o servicios que ofrece. Conozco el caso de una licitación para equipar el SEMEFO del Distrito Federal en el que uno de los participantes fue descalificado porque llevaba su credencial en la cartera (para identificarse al llegar) y las reglas establecían que debía ir dentro de uno de los sobres. ¿Tiene eso que ver con la calidad del equipo para un SEMEFO? Pues tal vez no, pero sirvió para que ganara la empresa que había equipado ese SEMEFO en una etapa previa sin que siquiera se dieran los procedimeientos normales de una licitación. Resulta por lo tanto sospechoso el hecho de que uno de los asistentes, el Dr. Felipe Edmundo Takahashi Medina, no diera su firma autógrafa en la lista de asistentes. El Dr. Luna firmó en su lugar. Se incluyó lo que llaman “firma por ausencia” en una lista de presentes y yo le pregunto a Takahashi ¿estuviste presente (como lo indica el documento) o ausente (como lo indican las firmas)?.
¿Qué tiene que ver esto con el caso Mouriño? Pues adivina, posible lector, quién es el director del servicio médico forense del Distrito Federal, encargado de estudiar lo que quedó de Mouriño y emitir un dictamen al respecto. Pues sí, es Edmundo Takahashi. El presente y ausente a la vez, según convenga. El gato de Schröedinger de las licitaciones.
El piloto le pasa el mando al copiloto. El director del SEMEFO le da el papel al subdirector para que firme por ausencia la lista de presentes. Y, como dijera alguien, “si Kafka hubiera sido mexicano su obra sería novela costumbrista”.
Una de mis amigas asegura que Mouriño no está muerto, que todo es parte de una maquinación secreta. Tal vez Mouriño fue obligado a desaparecer junto con Pedro Infante y Elvis Presley. Tal vez los tres viven felices en una isla del Pacífico. Pero por absurda que suene esa hipótesis tiene más credibilidad ante muchas personas que cualquier cosa que diga cualquier gobierno de México. No era la mula arisca, los palos la hicieron.
En resumen: un secretario de gobernación mete un Learjet en la ruta de aviones mucho mas grandes porque quiere llegar pronto a un aeropuerto que ya está saturado. El piloto del Learjet, contratado por licitación, le pasa el control al copiloto en medio de una turbulencia. El Learjet se cae en una de las zonas más densamente pobladas del mundo y mata víctimas inocentes en tierra. El Gobierno hace funeral de estado para los que iban en el Learjet, incluido el piloto. Las víctimas en tierra son tratadas como los “extras” de una película. A la gente en la calle, mucho más parecida a las víctimas en tierra que a los de la nave, le da igual creer en la estela de turbulencia que en la isla del Pacífico. ¿Quién nos dirá la verdad? ¿Calderón, Marcelo, Takahashi?
Al menos en esta ocasión, la clase política vivió el dicho de que “en la culpa llevan la penitencia”. Mouriño está muerto. Pueden presentarlo como héroe y dejar que todo siga igual (con aviones que se caen, policías que matan jóvenes en el News Divine, entrenamientos para la tortura como en León, buzos que se ahogan en Cutzamala), o pueden darse cuenta de que a ellos mismos, a los poderosos, también podría convenirles comenzar a hacer la cosas bien. Empezando por más autocrítica y menos funerales de estado.
David Benavides Velázquez


Excelente artículo David, cosa que no puedo decir de los procederes de nuestro gobierno, y de muchos mexicanos. Me temo que por alguna razón, en nuestra idiosincrasia está metida la mediocridad. En verdad no sé qué hará falta para que los mexicanos entremos en razón y actuemos como verdaderos ciudadanos y gobernantes.
Excelente artículo David, cosa que no puedo decir de los procederes de nuestro gobierno, y de muchos mexicanos. Me temo que por alguna razón, en nuestra idiosincrasia está metida la mediocridad. En verdad no sé qué hará falta para que los mexicanos entremos en razón y actuemos como verdaderos ciudadanos y gobernantes.